Villares de Yeltes
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Apellidos registrados en los libros de bautismos de la parroquia de Villares de Yeltes entre 1675 y 1800.

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Huellas rupestres en el entorno de Villares.
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Historia.

Algunos hechos. Saltémonos el convencional "ya los hombres del paleolítico habitaban estas tierras...". Claro que las habitaban y alguna huella dejaron.De algo después, pongamos unos siglos antes de Cristo, son las rocas excavadas que en diversos lugares del entorno del río Yeltes, en las proximidades del pueblo, pueden verse con claridad. A este respecto y sobre su posible interpretación puede consultarse: "Santuarios rupestres prehistóricos en las provincias de Zamora y Salamanca", R. Grande del Brío y L. Benito del Rey. Ed. Iberdrola.1992. De la dominación romana nos quedan los restos de poblados que pueden hallarse en el entorno del pueblo. Los Villarejos al sur y la zona de La Ribera, al norte. Abundantes fragmentos de cerámica y, en el caso del último, restos de hogueras sepultadas por algunos centímetros de tierra. Alguna obra de acondicionamiento del camino de La Ribera las puso hace poco al descubierto. Estas aldeas debieron suceder a los primitivos castros prerromanos que se hallaban en Las Cercas y, tal vez, en el mismo lugar que hoy ocupa el pueblo; su existencia se prolongó seguramente hasta la época visigótica.

Durante buena parte de la edad media, hasta el siglo XII, la mayor parte de lo que hoy forma la provincia de Salamanca se hallaba en la denominada "extremadura leonesa", un territorio sin un dominador claro y, por eso mismo, muy inseguro. Al final de este periodo, de modo espontáneo, se debió producir la repoblación de Villares, a la que se dio validez oficial en época de Fernando II con su inclusión en la jurisdicción de Ledesma, cuyo límite meridional era, curiosamente, el arroyo del Asno. Primera referencia escrita a Villares de Yeltes: El 13 de febrero de 1220, Alfonso IX de León (hijo de Fernando II) resuelve a favor del concejo de Ledesma en la disputa que éste mantenía con la Orden de Santiago por la posesión, entre otros lugares, de "Villares Daltes".El 27 de abril de 1262 Alfonso X el Sabio (nieto del anterior) dona a Martín Alfonso (hijo ilegítimo de Alfonso IX) y a su esposa los lugares de Pereña y "Villares Deltes".Un documento de 1345 (Libro de todos los préstamos que la Iglesia e Catedral de Salamanca ha e tiene ...), copia de otro fechado en 1265, menciona a "Villares Delte" dentro de los lugares correspondientes a la tierra de Ledesma. El 27 de noviembre de 1396 el monasterio de Sancti Spiritus de Salamanca arrienda a Mateo Pérez, morador de Villares de Yeltes, la heredad que en este lugar tiene el monasterio por un periodo de seis años y una renta anual de quince fanegas de trigo.

En el año 1486, D. Francisco de Paz figura como primer señor de los heradamientos de Villares de Yeltes y Villar de la Vieja. Tales heredamientos corresponden al mayorazgo fundado por su padre Antón de Paz. Este individuo, arcediano de Camaces, que fue corregidor de Ciudad Rodrigo hacia 1475, resulta un tanto peculiar. Participa activamente en las luchas nobiliarias de los bandos en Salamanca y en la concordia de 1476.  Sin embargo, poco después es protagonista de algún que otro episodio insólito como, por ejemplo, el secuestro en 1480 de Dª Elena de Ocampo cuando regresaba a su casa de Tamames: "ayudado por cierta gente armada toma presa a aquélla y la lleva a su heredad de los Villares". Pecando, tal vez, de exceso de imaginación podemos ver a Doña Elena recluida en el castillo de Villares. Por estos años lo encontramos en la toma de San Felices para los Reyes Católicos y dirigiendo la Santa Hermandad en Galicia. La abundancia de castillos y palacios en tan pequeña aldea seguramente no es ajena a la voluntad de don Antón de Paz de ascender en la escala social salmantina y dejar constancia de tal ascenso. Como quiera que sea, en esta época vemos cómo la propiedad del pueblo está en manos de familias de la nobleza salmantina. En los últimos años del siglo XV y los primeros del XVI son los Paz los principales propietarios de las tierras de Villares, con toda probabilidad no los únicos.

A comienzos del siglo XVII, el visitador de la diócesis de Salamanca deja claro que Villares tiene 30 vecinos y una buena iglesia a la que le falta concluir el campanario. Deudas con la iglesia tienen los herederos de Diego de Anaya que "tienen posesiones en este lugar". Añadamos también que en la referencia a Villares se menciona a Doña Antonia Enríquez y a don Alvaro de Paz. Como vemos, los apellidos Paz, Enríquez y Anaya aparecen vinculados al pueblo, sin que ninguno destaque especialmente. Véase el "Libro de los lugares y aldeas del obispado de Salamanca, 1604-1629", transcripción de Antonio Casaseca Casaseca y José Ramón Nieto González. La siguiente referencia de interés es la del catastro de Ensenada, segunda mitad del siglo XVIII; hallamos al conde de Canillas como principal propietario de Villares (once yugadas y media, unas 370 Has., aunque estas cifras hay que tomarlas en términos relativos), además de otros propietarios menores de los que reseñaremos dos: El marqués de Aliseda (con seis yugadas y media) y el duque de Tamames (con dos yugadas). Hacia 1850, el diccionario de Pascual Madoz dice de Villares de Yeltes que "tiene 42 casas de mala distribución interior; algunas fuentes de cuyas aguas se surten los vecinos; tiene una escuela de instrucción primaria medianamente concurrida; iglesia parroquial (Sto. Tomas Apostol) servida por un cura de la clase de vicarios, teniendo por anejos a Ituero e Ituerino; y un cementerio bien situado[...]Los CAMINOS locales y muy malos. El CORREO se recibe de Vitigudino. PROD: algún trigo, centeno, garbanzos, bellotas y pastos; hay ganado vacuno y lanar y caza de liebres, conejos y algunos animales dañinos. POBL: 42 vec., 166 alm. RIQUEZA PROD: 518,350 rs. IMP: 25,917." Por estas fechas, el duque de Tamames y el Marques de la Conquista deben justificar ante el Senado sus riquezas. En ambos casos hallamos referencias a nuestro pueblo en su relación de posesiones. Reaparecen ahora las seis yugadas y media del marqués de Aliseda y las dos yugadas del duque de Tamames a las que hacía referencia el catastro de Ensenada. De un trabajo sobre las posesiones de los duques de Gor en el área de Ciudad Rodrigo, sabemos que las once yugadas y media del Conde de Canillas habían ido a parar, junto con el título nobiliario, a esta familia granadina.

A comienzos del siglo XX decía de nosotros la enciclopedia Espasa que, según el censo de 1910, tenía 660 habitantes; de los cuales 502 vivían en Villares, 130 en Pedro Alvaro y 28 en grupos inferiores y edificios diseminados. Dice esta misma obra que en el censo de 1920 se le asignan 676 habitantes. Destaca que el pueblo se halla situado en el ferrocarril de Salamanca a la frontera portuguesa (línea de Barca de Alba). Añade: "Terreno de monte y barrancoso, bañado por el río Yeltes; produce principal-mente cereales, garbanzos y bellota; cría de ganado."

Del resto, lo más actual está en la memoria de nuestros convecinos, lo más lejano en el tiempo tal vez también en algún viejo documento que guarden en casa o en alguna historia que hayan oído contar. Cualquiera de estas cosas nos interesa mucho.

 

 

 
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