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Algunos hechos.
Saltémonos el convencional "ya los hombres del
paleolítico habitaban estas tierras...". Claro que
las habitaban y alguna huella dejaron.De algo
después, pongamos unos siglos antes de Cristo, son
las rocas excavadas que en diversos lugares del
entorno del río Yeltes, en las proximidades del
pueblo, pueden verse con claridad. A este respecto
y sobre su posible interpretación puede
consultarse: "Santuarios rupestres
prehistóricos en las provincias de Zamora y
Salamanca", R. Grande del Brío y L.
Benito del Rey. Ed. Iberdrola.1992. De la
dominación romana nos quedan los restos de
poblados que pueden hallarse en el entorno del
pueblo. Los Villarejos al sur y la zona
de La Ribera, al norte. Abundantes
fragmentos de cerámica y, en el caso del último,
restos de hogueras sepultadas por algunos
centímetros de tierra. Alguna obra de
acondicionamiento del camino de La Ribera las puso
hace poco al descubierto. Estas aldeas debieron
suceder a los primitivos castros prerromanos que
se hallaban en Las Cercas y, tal vez, en el mismo
lugar que hoy ocupa el pueblo; su existencia se
prolongó seguramente hasta la época visigótica.
Durante buena parte de la edad
media, hasta el siglo XII, la mayor parte de lo
que hoy forma la provincia de Salamanca se hallaba
en la denominada "extremadura leonesa", un
territorio sin un dominador claro y, por eso
mismo, muy inseguro. Al final de este periodo, de
modo espontáneo, se debió producir la repoblación
de Villares, a la que se dio validez oficial en
época de Fernando II con su inclusión en la
jurisdicción de Ledesma, cuyo límite meridional
era, curiosamente, el arroyo del Asno.
Primera referencia escrita a Villares de Yeltes:
El 13 de febrero de 1220, Alfonso IX de León (hijo
de Fernando II) resuelve a favor del concejo de
Ledesma en la disputa que éste mantenía con la
Orden de Santiago por la posesión, entre otros
lugares, de "Villares Daltes".El 27 de abril de
1262 Alfonso X el Sabio (nieto del anterior) dona
a Martín Alfonso (hijo ilegítimo de Alfonso IX) y
a su esposa los lugares de Pereña y "Villares
Deltes".Un documento de 1345 (Libro de todos
los préstamos que la Iglesia e Catedral de
Salamanca ha e tiene ...), copia de otro
fechado en 1265, menciona a "Villares Delte"
dentro de los lugares correspondientes a la tierra
de Ledesma. El 27 de noviembre de 1396 el
monasterio de Sancti Spiritus de Salamanca
arrienda a Mateo Pérez, morador de Villares de
Yeltes, la heredad que en este lugar tiene el
monasterio por un periodo de seis años y una renta
anual de quince fanegas de trigo.
En el año 1486, D. Francisco de
Paz figura como primer señor de los heradamientos
de Villares de Yeltes y Villar de la Vieja. Tales
heredamientos corresponden al mayorazgo fundado
por su padre Antón de Paz. Este individuo,
arcediano de Camaces, que fue corregidor de Ciudad
Rodrigo hacia 1475, resulta un tanto peculiar.
Participa activamente en las luchas nobiliarias de
los bandos en Salamanca y en la concordia de
1476. Sin embargo, poco después es
protagonista de algún que otro episodio insólito
como, por ejemplo, el secuestro en 1480 de Dª
Elena de Ocampo cuando regresaba a su casa de
Tamames: "ayudado por cierta gente armada toma
presa a aquélla y la lleva a su
heredad de los Villares". Pecando, tal vez, de
exceso de imaginación podemos ver a Doña Elena
recluida en el castillo de Villares. Por estos
años lo encontramos en la toma de San Felices para
los Reyes Católicos y dirigiendo la Santa
Hermandad en Galicia. La abundancia de
castillos y palacios en tan pequeña aldea
seguramente no es ajena a la voluntad de don Antón
de Paz de ascender en la escala social salmantina
y dejar constancia de tal ascenso. Como quiera que
sea, en esta época vemos cómo la propiedad del
pueblo está en manos de familias de la nobleza
salmantina. En los últimos años del siglo XV y los
primeros del XVI son los Paz los principales
propietarios de las tierras de Villares, con toda
probabilidad no los únicos.
A comienzos del siglo XVII, el
visitador de la diócesis de Salamanca deja claro
que Villares tiene 30 vecinos y una buena iglesia
a la que le falta concluir el campanario. Deudas
con la iglesia tienen los herederos de Diego de
Anaya que "tienen posesiones en este lugar".
Añadamos también que en la referencia a Villares
se menciona a Doña Antonia Enríquez y a don
Alvaro de Paz. Como vemos, los apellidos Paz,
Enríquez y Anaya aparecen vinculados al pueblo,
sin que ninguno destaque especialmente. Véase el
"Libro de los lugares y aldeas del obispado de
Salamanca, 1604-1629", transcripción de Antonio
Casaseca Casaseca y José Ramón Nieto
González. La siguiente referencia de interés
es la del catastro de Ensenada, segunda mitad del
siglo XVIII; hallamos al conde de Canillas como
principal propietario de Villares (once yugadas y
media, unas 370 Has., aunque estas cifras hay que
tomarlas en términos relativos), además de otros
propietarios menores de los que reseñaremos dos:
El marqués de Aliseda (con seis yugadas y media) y
el duque de Tamames (con dos yugadas). Hacia 1850,
el diccionario de Pascual Madoz dice de Villares
de Yeltes que "tiene 42 casas de mala distribución
interior; algunas fuentes de cuyas aguas se surten
los vecinos; tiene una escuela de instrucción
primaria medianamente concurrida; iglesia
parroquial (Sto. Tomas Apostol) servida por un
cura de la clase de vicarios, teniendo por anejos
a Ituero e Ituerino; y un cementerio bien
situado[...]Los CAMINOS locales y muy malos. El
CORREO se recibe de Vitigudino. PROD: algún trigo,
centeno, garbanzos, bellotas y pastos; hay ganado
vacuno y lanar y caza de liebres, conejos y
algunos animales dañinos. POBL: 42 vec., 166 alm.
RIQUEZA PROD: 518,350 rs. IMP: 25,917." Por estas
fechas, el duque de Tamames y el Marques de la
Conquista deben justificar ante el
Senado sus riquezas. En ambos casos hallamos
referencias a nuestro pueblo en su relación de
posesiones. Reaparecen ahora las seis yugadas y
media del marqués de Aliseda y las dos yugadas del
duque de Tamames a las que hacía referencia el
catastro de Ensenada. De un trabajo sobre las posesiones de los duques de Gor en
el área de Ciudad Rodrigo, sabemos
que las once yugadas y media del Conde de Canillas
habían ido a parar, junto con el título
nobiliario, a esta familia granadina.
A comienzos del siglo XX decía de
nosotros la enciclopedia Espasa que, según el
censo de 1910, tenía 660 habitantes; de los cuales
502 vivían en Villares, 130 en Pedro Alvaro y 28
en grupos inferiores y edificios diseminados. Dice
esta misma obra que en el censo de 1920 se le
asignan 676 habitantes. Destaca que
el pueblo se halla situado en el ferrocarril de
Salamanca a la frontera portuguesa (línea de Barca
de Alba). Añade: "Terreno de monte y barrancoso,
bañado por el río Yeltes; produce principal-mente
cereales, garbanzos y bellota; cría de
ganado."
Del resto, lo más actual está en
la memoria de nuestros convecinos, lo más lejano
en el tiempo tal vez también en algún viejo
documento que guarden en casa o en alguna historia
que hayan oído contar. Cualquiera de estas cosas
nos interesa mucho.
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